VIDEO:

ARTÍCULO:

Vivir en una sociedad competitiva y exigente, basada más en las opiniones y logros externos que en el desarrollo y bienestar internos, nos lleva a querer ser perfeccionistas y a exigirnos constantemente demasiado. A querer siempre más… y a temer las opiniones ajenas.

Es como si una amenaza constante planeara sobre nuestras cabezas, sin saber muy bien de qué se trata.
La amenaza de lo desconocido, de lo impredecible…

Nuestra mente quiere tenerlo todo atado y controlado. Quiere verlo todo perfecto y seguro antes de dar cualquier paso.
Y esto hace que nuestra tolerancia a la incertidumbre haya disminuido drásticamente.

Todo ello tiene una consecuencia para nosotros. Para nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro estado emocional… e incluso para nuestro sentido de pertenencia en relación al mundo. Y esa consecuencia es el estrés.

Según el Instituto Americano del Estrés, el estrés es la causa básica del 60% de nuestras enfermedades. Nada más y nada menos. 
Y más allá de la cifra, lo importante es esto:
👉 El estrés sostenido desregula tu sistema nervioso.

Lo veo entre mis clientes constantemente.
En general, cuando algo escapa a nuestro control, cuando nos anticipamos a lo que creemos que va a ocurrir y luego sucede algo diferente, nuestro sistema nervioso se altera. Comenzamos a preocuparnos en exceso, a estar en modo alerta constante…
y lo peor es que entramos en un estado de supervivencia, en el que todo en tu vida se ve afectado.
Y en lugar de elegir, o de responder a lo que nos sucede,, reaccionamos.


VÍA DE SOLUCIÓN: VOLVER A LA SEGURIDAD INTERNA

Aquí es donde todo empieza a cambiar.

Si podemos desarrollar una relación de confianza con lo que nos sucede
Si, al planificar, somos capaces también de contemplar que algo puede ser diferente…
Y soltamos el impulso constante de controlar…

entonces habría una calma interna, y un estado mucho más amable contigo, de confianza.

👉 Porque no es lo que ocurre lo que genera estrés,
sino la resistencia interna a lo que ocurre.

Si podemos acoger el hecho de que, pase lo que pase, podemos aprender de ello…
y que incluso puede estar abriéndose algo mejor de lo que habíamos imaginado…

Entonces dejamos de luchar.
Dejamos de tensarnos.

Y desde ahí, el cuerpo también puede relajarse, regularse y volver al equilibrio.


El estrés es acumulativo. Es decir, no es solo lo que te está pasando hoy.
El estrés también es lo que tu cuerpo no pudo procesar en el pasado.
También puede producirlo la memoria de algún suceso estresante no resuelto

Una relación que terminó. Una pérdida. Un problema de salud. Un momento de miedo o incertidumbre…
Tu cuerpo no entiende de tiempo. Y puede seguir reaccionando hoy como si aquello siguiera ocurriendo..

Tu sistema sigue respondiendo a algo que sucedió a lo mejor hace 10 años, exactamente igual que si te estuviera sucediendo ahora. 

👉 Es como vivir con varios “osos” internos activados al mismo tiempo.
Y eso mantiene tu sistema en un estado constante de hiperactivación o agotamiento.

Cuando el estrés se mantiene en el tiempo, el impacto es profundo:

  • Aumento de cortisol y adrenalina
  • Desregulación hormonal
  • Inflamación
  • Fatiga física y mental

Y empiezan a aparecer síntomas que quizá ya te suenen:

Aumento de peso, resistencia a la insulina, dificultad para dormir, ansiedad, dolores físicos, inflamación, agotamiento constante…

Todo porque ante la respuesta del stress de “Lucha o Huye”, la mente se bloquea, cerrando el paso entre el consciente y el subconsciente, generando todas las respuestas y cadenas físicas mencionadas.
Es tu cuerpo intentando adaptarse a un estado que no es natural para él.

Emocionalmente afecta a nuestra toma de decisiones, ya que el bloqueo mental y la falta de energía hace que sopesemos ventajas e inconvenientes de forma muy diferente y reactiva. Disminuye tu resiliencia, es decir tu capacidad de gestionar las dificultades en tu vida. Tendemos a analizar todo demasiado y preocuparnos en exceso ante cada paso.

Si no se atiende y se deja que el estrés y esos síntomas perduren en el tiempo, este nos puede llevar a la depresión, al miedo excesivo y sin motivo alguno, 

Pero el cuerpo no necesita que lo ignores…
necesita que lo escuches.


¿POR QUË HOY SENTIMOS TANTO ESTRÉS?

El Estrés de Hoy en Relación al Estrés de nuestros Antepasados

Nuestro cuerpo sigue funcionando igual que hace miles de años.
Activa el sistema de lucha, huida o bloqueo.
¿Puedes imaginarte? Tu cuerpo sufre lo mismo en tu mesa de trabajo, o en tu coche que si tuvieras a ese oso delante!!

Generamos torrentes de la hormona del estrés, el cortisol, de adrenalina y otras sustancias químicas.. todo para tener mas capacidad de lucha, de reacción, mas fortaleza… la cabeza pierde sangre, lo que nos impide pensar con claridad, porque el cuerpo necesita mas sangre en venas y arterias para que circule con fuerza y el corazón bombee mas rápido, también aumenta la sudoración, llega mas oxígeno a los pulmones, etc…

Pero hay una gran diferencia:
👉 Antes el peligro terminaba.
👉 Hoy… el estrés es continuo.

Los estudios han comprobado que las mayores situaciones que nos producen estrés hoy en día (=osos enfrentándose a nosotros) son aquellas que:

  • Son Novedad en nuestra Vida: Cambios.
    Una mudanza, una nueva relación, independizarse, tener un hijo, un nuevo trabajo.
  • Incertidumbre. Son Impredecibles:
    Un accidente, el coche se estropea, se rompe el frigorífico, una llamada inesperada.
  • No las podemos controlar:
    Un atasco de tráfico, la reacción de otras personas, que las cosas sucedan de forma diferente a lo esperado, lo que puedan opinar otras personas de ti…
  • Exposición (opinión de otros, validación, imagen). Amenazan nuestra personalidad (nuestro ego)
    La bronca del jefe, que alguien te tome el pelo delante de otros, que alguien cuestione tus habilidades, ¡o tu palabra!, tener que hablar en público, etc…

Dime ¿Con cuantos osos tienes que lidiar a diario? ¿mes tras mes? ¿año tras año?


PASO 1: COMPRENDER PARA PODER TRANSFORMAR

El primer paso no es eliminar el estrés.
Es entenderlo. Conocerlo bien.

👉 Entender qué lo activa
👉 Cómo impacta y se manifiesta en tu cuerpo
👉 Qué necesita tu sistema nervioso

Y desde ahí, empezar a crear una relación diferente contigo. Mas amable y consciente. Con más equilibrio.

UNA NUEVA FORMA DE RELACIONARTE CON LA VIDA

Quiero dejarte con esta invitación:  es que aprendas a confiar en el modo en que suceden las cosas, que aunque resulten en algo inesperado o diferente a lo que pensabas ESTÁ BIEN. Podemos ACEPTARLO, o al menos ACOGERLO, abiertos a expandir nuestra mente y a todo lo positivo que puede aportarnos la nueva situación.

Hazte estas preguntas:
👉 ¿Y si no necesitas controlar todo para estar bien?
👉 ¿Y si puedes aprender a sentirte segura incluso en la incertidumbre?

Antes de despedirme, algo importante:

👉 No todas las personas responden igual ante el estrés, ni todo el estrés es negativo.
Existe un estrés natural que nos activa, nos impulsa y nos ayuda a avanzar.

El problema no es el estrés…
es vivir constantemente en él.

Y ahora te leo a ti… ¡La mejor forma de enriquecer este blog es con tu opinión!

¿Qué situaciones te generan más estrés en tu vida?
¿Sientes que vives más en reacción o en calma?

Compartirlo puede ser el primer paso para empezar a transformarlo.

Con amor,
Montse Kamala

montsekamala.com utiliza cookies con la finalidad de ofrecer un mejor servicio y experiencia de navegación. Al continuar con la navegación aceptas el uso de cookies. Mas información.

ACEPTAR
Aviso de cookies