Acabo de regresar de un “fin de semana largo” de descanso que hacía tiempo estaba necesitando.  ¡Y qué bien sienta escucharse… finalmente hacerse caso! ¿Verdad?

 

He estado casi 5 días en la Naturaleza, recorriendo con la furgoneta recién arreglada y con Neo (mi perro). Dejándome sentir mientras disfrutaba lugares apenas habitados en la pequeña, mágica y poderosa isla vecina…

 

Mientras me iba asalvajando un poco entre playas escondidas, bosques mágicos de laurisilva y montañas rocosas y volcánicas… iba sintiendo su efecto terapéutico, y mi escucha aumentaba al mismo tiempo que mi cuerpo se relajaba y suavizaba, llegando a la raíz de algunas cosas en mi mundo interior

Eso y la Vida me han vuelto a conectar con cosas importantes en mi, y que necesito transmitir.

Es por eso que hoy vuelvo a dirigirme a las mujeres, aunque tal vez los hombres de esta comunidad puedan sentir los beneficios de este mensaje, bien para conocernos mejor, bien por despertar su energía femenina, que está ahí también, como en nosotras la masculina, pugnando por ser reconocida y escuchada para encontrar el equilibrio.

 

Y ES QUE QUERIDAS …
Como mujeres es fundamental no solo para nuestra salud física, mental o emocional, sino para dar vida a nuestros sueños y proyectos y para cumplir nuestro propósito de vida para el mundo, que nos escuchemos y nos atendamos.

 

Como mujeres somos en Esencia intuitivas, empáticas, sensibles, creativas..
Y a veces nuestras habilidades para SENTIR y percibir mas allá de  las palabras, para amar, para cuidar, para nutrir, y también para recibir! se ve mermado por 4 motivos:

 

  1. nos entregamos demasiado a los demás, 
  2. nos sentimos demasiado vulnerables,
    (ante la vida, en nuestros proyectos, o con la familia, otras personas…),
  3. construimos muros defensivos, endureciéndonos
  4. Dejamos de escucharnos y cuidarnos,
Eso hace que vayamos apagando nuestra voz, cerrando nuestra verdad... para complacer, para evitar conflicto, y llega un momento que dejamos de escucharnos a nosotras mismas, mermando así nuestro auto-cuidado y nuestra salud.

 

Así que para usar de forma saludable y positiva nuestras habilidades naturales, hemos de recuperar la escucha a nosotras mismas, a nuestro Ser y a nuestro Cuerpo. 
Si no, estaremos probablemente en un lugar donde estamos DANDO DEMASIADO, a costa de nuestras propias necesidades. 
Dar, nutrir, amar… es maravilloso, pero deja de serlo cuando es a costa de tu esencia, del amor a ti misma, de sacrificar tu verdad y tus pasiones, a costa de tus necesidades.

 

El patrón inconsciente es que hacemos demasiado, damos demasiado, nos vaciamos y eso lleva a que vayamos construyendo un muro de defensa.
Si, vamos endureciendo nuestros cuerpos entre tanta acción. 

 

Por supuesto vamos construyendo esos muros inconscientemente,
¿Por qué?… porque está en nuestro ADN… desde pequeñas intuitivamente hemos sentido la amenaza de vivir en un patriarcado donde no se nos escuchaba y en el que no nos sentíamos seguras.

 

Este mensaje es para decirte que parte de nuestra sanación, de tu sanación. Parte de recuperar tu capacidad para fortalecerte, pasa por fortalecer tu AUTO CUIDADO. Eso te hará sentir tu fortalezas internas.

 

Así también podrás bajar tus barreras, y sentirte SEGURA, algo esencial para permitirte SER…

Podrás soltar esas barreras que has construido para que no te hieran, pero que ATENCIÓN: también te están impidiendo RECIBIR.

 

Recuerda esto:
DONDE COMIENZA TU DEFENSA, TERMINA TU HABILIDAD PARA RECIBIR.
A lo largo de la semana, iré explorando más  este tema para compartirlo contigo, mientras, mi invitación es:
 Escucha a tu cuerpo, respira profundo y pregúntate ¿QUÉ NECESITO?…

Utiliza tus habilidades naturales como mujer para sintonizar con lo que necesitas..
. tal vez sea soltar un hábito perjudicial, o dedicarte un tiempo para…. Deja que sea tu propio cuerpo el que responda. 

 

Y permite que lo haga desde un espacio muy verdadero y auténtico en ti, permítete ser VULNERABLE.

 

 Con MUCHA AMABILIDAD hacia ti misma, dulce, suave, siente mientras respiras como vas soltando esa rigidez defensiva, y vas abriendo un espacio blandito, flexible, amable, nutricio, dulce y compasivo para ti…

 

Eso, al contrario de lo que inicialmente puedas pensar, te ayudará a ocupar tu cuerpo, fortalecer tu poder personal, y te devolverá por tanto tu capacidad para RECIBIR.
Con Amor,
Montse

 

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